
Sólo quien ha recorrido el camino sabe qué obstáculos hay en el trayecto. Algunos pueden esquivarse, otros no queda más remedio que ir arrastrándolos. La meta parece inalcanzable por más años que se pasen caminando. Parece que se trata de un trayecto donde lo importante no es llegar, sino disfrutar el paseo. Tropiezos, caídas, cuestas empinadas que suben y otras tantas que bajan. Con frecuencia se cruza gente en el camino. Algunas de esas personas te acompañan un tiempo, otras prefieren mirar hacia otro lado. Caminar con alguien siempre se hace más ameno, sin embargo, a veces el sendero se estrecha y no permite la compañía. Más tropiezos, más caídas… Suerte que siempre haya alguien cerca dispuesto a levantarte.
Ya no camino con esperanzas de llegar, porque sé que no lo haré. Ahora simplemente miro hacia atrás con nostalgia por algunas cosas y con orgullo por haber pasado otras, y sigo caminando hacia adelante.
“Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino”. Alfred Tennyson.
1 comentario:
Si,mucho hay que recorrer y hasta que no empezamos a ver el camino no nos damos cuenta de lo inmenso que puede ser,pero no pierdas la esperanza de llegar a donde quieras.
Avanza, descansa, disfruta pero no te rindas y llega hacia la meta que te marcaste un día. Puede que el camino te muestre poco a poco como llegar o cual es realmente tu meta.
Y me alegro que siempre tengas a alguien que te ayude en el camino, eso es lo más importante.
un saludo
Publicar un comentario